Hipólito Abreu

Para los revolucionarios es obligación de todos los días enfrentar y derrotar a los delincuentes de cuello blanco, quienes disfrazados de políticos emplean las peores artimañas para mantener sumergido al pueblo en la pobreza.
Si bien, para nuestra organización lo electoral nunca fue una prioridad, hemos entendido que este 26 de septiembre es el momento más oportuno para expresar la gran diferencia existente entre un corrupto y un revolucionario.
Si bien en estos 11 años de revolución se ha logrado elevar los niveles de conciencia, es necesario que desde ahora empleemos esa conciencia en una verdadera acumulación de fuerzas a favor de los oprimidos.
La próxima Asamblea Nacional, no puede conformarse en un grupo de levanta manos, que sin pena ni gloria, permanezcan 5 años esperando el pago del sueldo, los viáticos y demás beneficios remunerados.
Pudiésemos extendernos ampliamente y elaborar todo un libro sobre leyes que deben ser derogadas y cambiadas radicalmente, sin embargo mencionaremos alguna de ellas.
El actual Código de Comercio, el cual fue elaborado por los mismos comerciantes que hoy especulan y fomentan el desabastecimiento, tiene que ser sustituido por un instrumento que esté acorde con las necesidades del pueblo, asimismo el Código Civil, ni hablar de la mora existente con los trabajadores y trabajadoras.
Consideramos que la Ley de Trabajo no puede sencillamente conformarse con establecer retoques a la actual ley, si bien la retroactividad y la tercerización son ciertamente reivindicaciones económicas importantes para la masa trabajadora, es necesario ir más allá, debemos avanzar hacia una discusión seria sobre la relación trabajo-capital; Sobre el control obrero, sobre la repartición de las riquezas, en fin, hacia la verdadera liberación del trabajador.
La Ley de Seguridad Social, la guerra contra la corrupción, deben tener especial atención, y la próxima Asamblea Nacional no puede conformarse con dictar leyes, es imprescindible hacer seguimiento de los recursos aprobados, para ello es fundamental informar al pueblo de todo cuanto se haga, de todo cuanto se apruebe, dándole así las herramientas necesarias para que de una vez por todas, demos ese paso de la Venezuela representativa a la participativa.